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ABP: una estrategia metodológica de éxito

23 septiembre 2015

¿Qué es el ABP?

El ABP o Aprendizaje Basado en Problemas es una metodología de aprendizaje en la que el alumno adquiere conocimientos y habilidades a partir de la resolución de problemas de la vida real. La finalidad del ABP es que el estudiante desarrolle competencias que le permitan afrontar los problemas de la vida cotidiana y de su futura vida profesional.

¿Cuáles son sus orígenes y qué aporta?

En el ABP se invierte el proceso tradicional de aprendizaje en el que, en primer lugar, el profesor expone la información y luego el estudiante la aplica a la resolución de problemas. Este cambio de enfoque hace que el alumno se coloque en el centro del aprendizaje. Además, esta metodología, nacida en los años setenta en una facultad de medicina en Canadá promueve la flexibilidad ante el cambio, la práctica reflexiva y la autogestión del conocimiento.

Autogestión del conocimiento 

El alumno debe buscar sus propias estrategias para resolver los problemas de manera que gana autonomía respecto al modelo en el que el profesor es quien le suministra la información necesaria para hacerlo desde un principio. Además, de este modo, «aprende a aprender», es decir, desarrolla su capacidad de crear estrategias distintas de aprendizaje basadas en la ejercitación del método ensayo-error.

Práctica reflexiva 

Se aprende haciendo. Hace tiempo que los pedagogos nos transmiten este mensaje: la mejor manera de conseguir un aprendizaje significativo es mediante la práctica. A partir de la experiencia somos capaces de teorizar e inferir reglas generales sobre lo que hemos hecho.

Flexibilidad ante el cambio

El hecho de tener que resolver problemas complejos favorece la aplicación de los conceptos aprendidos. Ya no se trata de memorizar contenidos sino de usar esos contenidos para resolver situaciones distintas. Los problemas no son ejercicios mecánicos y repetitivos en los que una vez conocido el mecanismo de resolución no aportan nada al proceso de aprendizaje sino que el hecho de tener que enfrentarse a nuevos retos situados en contextos reales provoca que el alumno elabore estrategias flexibles y variadas a la hora de buscar soluciones.

¿Cómo funciona?

El Aprendizaje Basado en Problemas se organiza en tres fases:

  1. En primer lugar, se plantea el problema a partir de retos o dilemas.
  2. A continuación, se contextualiza el problema en una situación de la vida real mostrando un ejemplo concreto que permita a los alumnos ubicar el reto en un contexto práctico conocido.
  3. Por último, se elabora el proyecto final, la resolución del reto que se le ha presentado al alumno inicialmente.

Para saber más

El INTEF, Instituto Nacional de Tecnologías de la Educación y Formación del profesorado, organiza un MOOC sobre ABP de lo más interesante. Si quieres unirte, no te entretengas, ¡está a punto de empezar!