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Evaluar por rúbricas. Sí, se puede y se debe

10 junio 2016

Tal como determina el currículo de la etapa secundaria obligatoria, la evaluación del aprendizaje debe tener un carácter formativo y ser un instrumento para la mejora tanto de los procesos de enseñanza como de los procesos de aprendizaje.

Uno de los medios para conseguirlo es el uso de rúbricas de evaluación, el sistema de evaluación cualitativo que complementa a la evaluación cuantitativa del aprendizaje que se extrae de las puntuaciones obtenidas en las actividades.

Una rúbrica de evaluación consiste en una matriz que explicita, por un lado, los criterios de realización de los objetivos, a través de unos determinados indicadores, y, por el otro, los resultados correspondientes a los diferentes niveles de logro.

Los indicadores se clasifican en varios niveles de aprendizaje, siendo el primero el que indica que el alumno tiene muchas dificultades para desarrollar la propuesta, y el último el que demuestra que el alumno no solo ha alcanzado los objetivos propuestos, sino que ha ido más allá en su aprendizaje desarrollo de competencias, relacionando conocimientos y poniendo en práctica diferentes estrategias de aprendizaje.

Las distintas herramientas de evaluación deben ponderar de diferente forma en la evaluación final del aprendizaje del alumno, según el objetivo perseguido por el docente. Por ejemplo, podríamos aplicar esta ponderación:

Infografies6

El proyecto Tangram para la ESO, de Digital-Text, proporciona rúbricas de evaluación para cada unidad y proyecto en sus programaciones didácticas, que pueden descargarse para ser editadas por el docente. Los libros del alumno incluyen, además, rúbricas de autoevaluación y coevaluación de los proyectos.