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Educando para el futuro

28 Octubre 2016

A finales del siglo XIX el filósofo, psicólogo y pedagogo Dewye desarrolló la teoría del aprendizaje constructivista junto con Piaget y Vigotsky. Dewye argumentó que los niños no eran limpias pizarras pasivas: eran activos y tenían intereses. Por ello, cuando el niño llegaba al aula «ya era intensamente activo y la función de la educación radicaría en tomar a su cargo esta actividad y orientarla».

Poco más tarde, un alumno suyo, Kilpatrick, desarrolló y promovió el «método de los proyectos». El aspecto fundamental de este método es que exista un propósito dominante y sea capaz de impulsar interiormente al alumno, haciéndole perseverar frente a obstáculos y dificultades.

El propósito del que hablaba Kilpatrick es el que ha perseguido el nuevo proyecto Tangram, cuyos esfuerzos se centran en hacer que el alumno sea participe de forma dinámica y activa en el proceso de aprendizaje. Tangram ofrece una propuesta, en todas las materias, para trabajar por proyectos dentro o fuera del aula, antes, durante o después de trabajar los contenidos.

Con la ayuda de las programaciones didácticas Tangram, el profesor podrá decidir qué contenidos se trabajaran por proyectos y cuáles por unidades, al modo tradicional. Así son los proyectos que plantea Tangram:

  • Marcan un objetivo claro que suscita el interés de los alumnos. Crear una novela gráfica, un vídeo divulgativo o un videojuego -a partir de herramientas digitales– o desarrollar una iniciativa solidaria o partipar en un proyecto de ciencia ciudadana son algunos ejemplos. Es frecuente que el proyecto final se presente a los compañeros, pues Tangram presta especial atención a la comunicación oral.
  • Establecen las bases a través de objetivos, criterios de evaluación, temporización, propuesta de la organización de los grupos y herramientas a utilizar. A partir de este punto, los alumnos focalizan el reto y comienzan a organizar tareas, trabajar en equipo y a definir los tiempos de forma práctica y eficiente.
  • Guian paso a paso a los alumnos para la consecución del objetivo. ¡Qué interesante es hacer las cosas fáciles!
  • Proponen recursos para el proceso de investigación, con los que los alumnos aprenderan a buscar, contrastar, seleccionar información y conocerán la importancia de ser críticos y de sintetizar. También ofrece links a herramientas para la producción del material, como Stop motion, Canva Movie maker, Piktochart… y muchos más. Los estudiantes disfrutarán en sus clases como nunca.
  • Enlazan a los contenidos teóricos relacionados del libro. Los alumnos podrán consultarlos en todo momento y nos ayudará a no perder de vista los objetivos que perseguimos para el cumplimiento de la ley vigente.
  • Ofrecen rúbricas de autoevaluación y coevaluación para los alumnos. Promueven la responsabilidad de los alumnos, fomentan el aprendizaje y ayudan al alumnado a pensar en profundidad.
  • Ayudan al profesorado y le sitúan en el papel que merece: sugerencias didácticas, orientaciones, rúbricas de evaluación y otros consejos.

Y tú, ¿estás educando para el futuro?

Elena Caballero – Asesora Digital-Text